
La Provincia Eudista de Venezuela renueva la alegría de la Navidad a través de sus misiones 2025
4 de enero de 2026La Epifanía del Señor: Dios que se manifiesta a todos
La Epifanía del Señor es una de las solemnidades más significativas del tiempo de Navidad, porque celebra la manifestación de Jesucristo como Salvador universal. En esta fiesta, la Iglesia proclama que el Niño nacido en Belén no pertenece solo a un pueblo o cultura, sino que es luz para todas las naciones.
La palabra epifanía significa “manifestación”. Dios se revela en Jesús de manera visible y concreta, y lo hace para todos. En la escena evangélica de los Magos de Oriente (cf. Mt 2, 1-12), vemos cómo personas extranjeras, guiadas por una estrella, reconocen en un niño humilde al Rey y Señor del universo.
El Evangelio según san Mateo relata que unos Magos de Oriente llegaron a Jerusalén preguntando: “¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo” (Mt 2, 2). Guiados por esa estrella, emprendieron un camino largo y lleno de incertidumbre hasta encontrar a Jesús con María, su madre. Ellos representan a todos los pueblos y culturas que buscan la verdad y que, aun sin pertenecer al pueblo de la alianza, reconocen en Cristo al verdadero Rey y Señor.
Al entrar en la casa, “vieron al niño con María su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron” (Mt 2, 11). Luego le ofrecieron oro, incienso y mirra, dones que expresan una auténtica confesión de fe: el oro reconoce su realeza, el incienso proclama su divinidad y la mirra anticipa el misterio de su pasión y entrega por la salvación del mundo. La Epifanía nos recuerda que el encuentro con Cristo conduce siempre a la adoración y al ofrecimiento sincero de la propia vida.
Esta solemnidad posee un fuerte carácter misionero, pues Cristo se manifiesta para todos. La Iglesia, iluminada por su luz, está llamada a anunciarlo con palabras y obras, siendo signo de esperanza en medio del mundo. Como los Magos, también hoy somos invitados a ponernos en camino, atentos a los signos de Dios en nuestra historia.
El relato evangélico concluye señalando que los Magos, “avisados en sueños de que no volvieran donde Herodes, regresaron a su tierra por otro camino” (Mt 2, 12). Este detalle revela que el verdadero encuentro con Jesús transforma la vida y cambia el rumbo del corazón. Celebrar la Epifanía del Señor es dejarnos iluminar por Cristo para caminar por sendas nuevas, reconociendo que Dios sigue manifestándose y saliendo al encuentro de toda la humanidad.
José Gregorio Marín
Candidato Eudista




