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¿Qué significa seguir a Jesús? ¿Qué implica ser su seguidor? ¿Qué beneficios y desafíos trae esta decisión? Estas son solo algunas de las preguntas que tú y yo nos hemos hecho en algún momento de nuestra vida espiritual. En este artículo veremos cómo Santiago Apóstol dejó todo por seguir a Jesús, mostrando fe y determinación.
El Papa Francisco nos advierte que a la hora de seguir a Cristo “no podemos tener excusas” “algunas excusas se disfrazan de espiritualidad, como cuando decimos” “no soy digno, no soy capaz, ¿Qué puedo hacer yo?”. Este es un truco del demonio, que nos roba la gracia y la confianza en Dios, haciéndonos creer que todo depende de nuestras capacidades. (Tomado de la homilía del Papa Francisco en la solemnidad de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo el 29 de junio del 2023).
“Un poco más adelante Jesús vio a otros dos hermanos: Santiago y Juan hijos de Zebedeo, que estaban con su padre en una barca arreglando las redes. Jesús los llamó y en seguida ellos dejaron la barca y a su padre, y lo siguieron” Mt 4-21,22. Este es el claro ejemplo que nos da el Apóstol Santiago, que sin dudarlo al escuchar la invitación que le hizo Jesús lo siguió sin que le importase dejarlo todo; desde el principio Santiago se entrego sin reserva.
Este pasaje es fundamental para el carisma eudista. San Juan Eudes nos enseñó que el objetivo principal es formar a Cristo en nosotros y en los demás, especialmente en los sacerdotes; Esta formación no es para el poder o la gloria personal, sino para el servicio humilde y abnegado a la Iglesia y al mundo. La alegría eudista se nutre de este servicio desinteresado, de la entrega de uno mismo por el bien del prójimo, reflejando el amor incondicional de Cristo, es la alegría de ver florecer la gracia en los corazones de aquellos a quienes servimos.
Cuando Jesús llamó a Santiago la respuesta fue instantánea: "al instante, dejando la barca y a su padre, le siguieron" (Mateo 4, 22). Esta prontitud es un eco para el eudista de hoy. ¿Cuántas veces la inmediatez de la vocación se ve opacada por dudas, miedos o dilaciones? Santiago nos recuerda que el seguimiento a Cristo es una decisión audaz que florece en la alegría de la entrega sin reservas. Esta alegría no es una emoción superficial, sino la profunda satisfacción que emana de reconocer a Dios como el centro de nuestra existencia y de responder generosamente a su amor. Para el eudista, esta prontitud se traduce en una vida dedicada a la formación de buenos obreros evangélicos y a la renovación sacerdotal. Es una llamada a la acción constante, a la evangelización incansable y a la profunda conexión con el Corazón de Jesús y María. Como Santiago, debemos estar siempre dispuestos a dejar nuestras "redes" aquello que nos ata o nos distrae para abrazar plenamente la misión que se nos ha encomendado.
El ejemplo del Apóstol Santiago nos impulsa a una renovación de la alegría en nuestro ser eudista. Esta renovación implica: Redescubrir la prontitud de nuestra respuesta para vivir con la frescura y la generosidad del primer "sí" a la vocación; Abrazar la humildad en el servicio, reconocer que la verdadera grandeza radica en entregarse por amor a los demás, siguiendo el ejemplo de Cristo servidor; Fortalecer nuestra perseverancia en la fe y cultivar una alegría que no se apaga ante las pruebas, sino que se nutre de la esperanza y la confianza en Dios.
Al seguir las huellas de Santiago, los eudistas estamos invitados a encender nuevamente esa llama de gozo que proviene de una vida dedicada por entero a Jesucristo, el centro y la razón de nuestro ser. Es una alegría que se comparte, se irradia y transforma, convirtiendo cada desafío en una oportunidad para amar y servir más profundamente.
Cristian Zambrano
Candidato Eudista
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Que bendición! 🙌🏼